Acompañamiento en procesos de duelo
Arestora pone palabras, estructura y cuidado a lo que estás viviendo.
Te acompaño en la pérdida de un ser querido, tu mascota o una parte importante de tu vida.
¿En qué tipo de duelo te reconoces ahora mismo?

Cuidador tras la muerte de un padre, madre o familiar cercano
Después de sostener mucho tiempo a tu familia y acompañar en la enfermedad y ahora, que todo el mundo “sigue son su vida”, te sientes vacío, agotado y culpable por no estar mejor.

Profesional que lo sostienes todo menos a ti mismo
Por fuera sigues funcionando: trabajo, casa, responsabilidades. Por dentro sientes que algo se ha roto después de la pérdida y no sabes cómo recolocarlo. Te cuesta dormir, concentrarte o te emocionas en el momento más inesperado.

Duelo perinatal y por aborto
Has perdido un bebé que quizá casi nadie conoció, pero tú sí. Puede que sientas un dolor que no encaja, que el mundo te pasa por encima con frases hechas y silencios incómodos.

Duelo por la muerte de tu mascota
Quizás escuchas eso de “si era solo un perro / un gato” …, mientras tú te quedas con la casa vacía, las rutinas rotas y un hueco enorme en el pecho.

Trabajo, proyectos, hogar, círculo social
A veces lo que se pierde no es una persona, sino una parte de tu vida: un empleo, el negocio de tus sueños, tu país, tu grupo de amigos.
Enfoque y herramientas de mi método
El duelo no se “arregla”; se acompaña con cuidado, palabra y silencio. Mi trabajo combina escucha sin juicio, presencia serena y una mirada transpersonal con base clínica. El objetivo no es “estar bien”, sino estar acompañada/o mientras la vida se recoloca.
¿Quién te acompaña?
Soy Iolanda, responsable de arestora y especialista en acompañamiento de duelo. Después de perder a mis padres en a penas dos años sufrí un ictus. Ser madre en soledad y las secuelas físicas de aquel episodio, me hicieron cuestionarme el espacio vacío que existía para digerir y transitar los duelos. Por eso decidí formarme y dedicar mis esfuerzos a que otras personas no pasaran por lo mismo que yo.
He creado arestora como un espacio para combinar escucha profunda, calma y amor, donde ofrecerte herramientas que te permitan entender lo que sientes.
Es el momento, ¿hablamos?
Un primer mensaje puede ser suficiente para empezar. Te leo con calma y vemos cómo puedo acompañarte.
Preguntas frecuentes
Es muy habitual minimizar lo que te pasa, sobre todo si te has acostumbrado a priorizar al resto o sientes que “hay gente peor”. El criterio no es si tu dolor es “suficiente”, sino si esto que vives está ocupando demasiado espacio en tu día a día: sueño, trabajo, relaciones, cuerpo.
Un acompañamiento en duelo no es un juicio de gravedad, sino un apoyo para que esta etapa sea más llevadera y más comprensible para ti.
Justo por eso el proceso se diseña contigo, no sobre ti. Sesiones online y presenciales. Ajustamos horarios a tu realidad.
Podemos valorar una frecuencia quincenal o combinar sesiones con materiales entre medias.
La idea no es sumarte otra obligación, sino que este espacio sea un apoyo que sostenga todo lo demás.
No hay un “nivel correcto” de emoción. Algunas personas lloran mucho, otras casi nada; otras se quedan en blanco. Está bien de cualquiera de las maneras.
Parte del trabajo consiste en crear un entorno donde puedas permitirte sentir sin tener que sostener la imagen de “fuerte” o “serena”. Si en algún momento necesitas parar, respirar o cambiar de tema, también será respetado.
El objetivo no es que te rompas del todo, sino que puedas colocar el dolor de un modo que no te rompa por dentro a largo plazo.
Trabajamos con un marco que te da contención: sesiones acotadas, herramientas para el día a día y, si lo necesitas, pautas concretas para cuidar tu funcionamiento en el trabajo y en tu familia.
A veces quienes están cerca no ven la intensidad de lo que estás viviendo, o creen que “ya deberías estar mejor”.
En ese caso puedo ayudarte a poner en palabras lo que necesitas pedirles. También ofrecer alguna sesión conjunta puntual (según el tipo de proceso y tus preferencias) y explorar maneras de cuidarte, aunque no tengas su comprensión completa.
Tu decisión de buscar ayuda no necesita la aprobación de todo el mundo.
Sí. Pérdidas laborales, cambios vitales bruscos, cierres de proyectos o etapas, mudanzas… Si hay una “antes” y un “después” que todavía no sabes cómo encajar, este espacio también puede ayudarte a entender y recolocar lo que estás viviendo.
No hay una cifra mágica, pero sí trabajamos con referencias para que tengas una idea.
Duelo por mascota: muchos procesos se mueven entre 4 y 6 sesiones.
Hijas cuidadoras, duelo perinatal o profesionales: solemos plantear un tramo inicial (por ejemplo, 6–8 sesiones) y revisamos juntos/as cómo sigues y qué tiene sentido después.
En cualquier momento podemos adaptar la duración a tu situación emocional, económica o de tiempo.
Desde el principio hablaremos con transparencia sobre honorarios y opciones.
Podemos definir un número acotado de sesiones y trabajar con foco, valorar ritmos quincenales si te ayuda a sostenerlo. También ajustar el tipo de acompañamiento (individual, grupo reducido en duelo perinatal, proceso breve en duelo por mascota).
Lo importante es encontrar una fórmula que cuide de ti sin añadir más angustia.
Sí. La confidencialidad es una base ética del trabajo psicológico. Lo que compartes en sesión no se comenta con terceros. Solo en casos muy excepcionales de riesgo grave para tu integridad o la de otras personas habría que actuar de otra forma, y en ese caso se hablaría contigo.
Especialmente si ocupas un puesto visible o de responsabilidad, puedes necesitar un espacio donde bajar la guardia; aquí está garantizado.
También es parte de cuidar de ti. Al final de la primera sesión, podrás valorar con calma si este es tu espacio y si es tu momento. Si decides no continuar, la sesión seguirá teniendo sentido: habrá sido un punto de apoyo y de claridad en medio de todo esto. Y, si lo deseas, podremos orientarte sobre otras opciones.