La casa parece la misma, pero no lo es: la taza de siempre, la manta, el espacio vacío en la mesa. A veces el dolor es tan silencioso que uno no sabe dónde ponerlo. Los rituales de despedida no arreglan la ausencia; le dan forma. Son pequeñas coreografías de sentido: un gesto consciente, una intención clara y el permiso para sentir.
Imagina una tarde lenta en Cangas. Mar de fondo. En la mesa, una vela y una foto guardada hace semanas. No buscamos solemnidad, buscamos presencia. Lo que vas a leer no son normas: son invitaciones. Elige lo que tenga sentido para ti, adapta, cambia, inventa. Aquí, la perfección no es un requisito; la honestidad, sí.
Qué es (y qué no es) un ritual de despedida
- Es un gesto con intención: encender una vela, escribir un nombre, ordenar una caja, caminar con una palabra.
- Es una forma de honrar la historia y dar espacio al amor que queda.
- No es una obligación ni un examen espiritual.
- No es una huida del dolor: es una manera amable de acompañarlo.
Un ritual no soluciona; sostiene. Y a veces sostener es exactamente lo que hoy hacía falta.
Preparar el espacio y cuidarte
Materiales básicos
- Algo que represente a la persona o la etapa que despides (una foto, un objeto, una canción).
- Un lugar con cierta intimidad (salón, cocina, balcón).
- Tiempo acotado: 10–30 minutos.
- Si te ayuda: una libreta y un bolígrafo.
Antes de empezar
- Respira suave: inhala 4, exhala 6, durante un minuto.
- Di en voz baja la intención: “Voy a honrar esta historia, con permiso para sentir”.
- Límites que cuidan: si te desborda, paras. Si hay mareo o angustia intensa, vuelves al cuerpo (manos en el pecho y abdomen) y respiras; retomas otro día.
Ritual 1 · La vela y la palabra (el gesto mínimo)
Para qué sirve: traer presencia; decir “aquí estás” sin hablar mucho.
Materiales: una vela, un vaso con agua, si quieres una foto.
Pasos
- Coloca la vela y el vaso con agua en una mesa despejada.
- Enciéndela con calma. Nombra en voz baja a la persona o la etapa que recuerdas.
- Quédate 2–5 minutos observando la llama. Si aparecen lágrimas, bienvenidas.
- Apaga la vela con cuidado. Guarda la intención en una frase corta: “Gracias por…”, “Hoy te echo de menos…”.
Cuidado: nunca dejes la vela encendida sin supervisión. Usa soporte estable y retírala de corrientes de aire.
Ritual 2 · La caja de recuerdos (poner orden a lo que duele)
Para qué sirve: recoger símbolos de la historia, separar lo esencial de lo accesorio.
Materiales: una caja (puede ser de zapatos), 3–7 objetos significativos, una tarjeta o papel.
Pasos
- Elige pocos objetos. No llenes: prioriza lo que de verdad late.
- Por cada objeto, di en voz baja qué representa.
- Escribe una nota breve: “Hoy guardo esto porque…”.
- Cierra la caja. Decide un lugar de la casa para guardarla (no escondida del todo, pero tampoco obligándote a verla a diario).
- Si te nace, pon fecha por fuera: es un marcador en tu mapa.
Variación: si te cuesta guardar, crea la “caja de lo que aún no sé”. La dejas abierta cerca unas semanas y, con el tiempo, decides qué se queda.
Ritual 3 · Caminar con una palabra (mover el cuerpo, mecer la mente)
Para qué sirve: bajar de la cabeza al cuerpo; dar ritmo al día.
Materiales: tus piernas y una palabra elegida (gracias, perdón, te veo, hasta luego, aquí).
Pasos
- Sal a caminar 10–20 minutos.
- Repite tu palabra por dentro al compás de tus pasos. Si vienen imágenes o recuerdos, déjalos pasar como barcos.
- Al volver, bebe agua y anota una línea: “Hoy caminé con… y sentí…”.
Consejo: en días de viento, esta práctica ancla de maravilla.
Ritual 4 · La mesa y la conversación (hacer sitio a lo importante)
Para qué sirve: traer a alguien de confianza al gesto; compartir.
Materiales: una mesa, dos sillas, una foto/objeto si te acompaña.
Pasos
- Invita a una persona que sepa escuchar sin juzgar.
- Colocad la foto/objeto en el centro.
- Cada cual comparte un recuerdo breve y una emoción. Sin soluciones, sin consejos.
- Cerrad con una respiración consciente: 3 inhalaciones suaves, 3 exhalaciones largas.
Normas de cuidado: confidencialidad, turnos cortos y permiso para el silencio.
Ritual 5 · La carta que no se envía (palabras que sostienen)
Para qué sirve: decir lo indecible con respeto y libertad.
Materiales: papel y bolígrafo.
Pasos
- Escribe un saludo sencillo (“Hola…”).
- Nombra qué duele y qué agradeces (puedes alternar párrafos).
- Pídete algo posible para hoy (pequeño y concreto).
- Cierra con una frase de cuidado (“Me permito estar así”).
- Guarda la carta o destrúyela con intención: ambas opciones son válidas.
(Este ritual se enlaza con el post “Escritura terapéutica: empezar por una carta que no se envía”.)
Ritual 6 · Música y gesto (cuando las canciones sostienen)
Para qué sirve: permitir que la emoción encuentre cauce con ayuda de una banda sonora íntima.
Materiales: una canción significativa (o lista corta), un gesto sencillo (mirar una foto, encender una vela, sostener un objeto).
Pasos
- Elige una sola canción.
- Mientras suena, realiza un gesto (mirar, tocar, respirar, cerrar los ojos).
- Al terminar, anota una palabra: “Hoy sonó… y sentí…”.
Advertencia amable: si hay canciones que te desbordan en exceso, pospón; elegir otra también es un acto de cuidado.
Variante para fechas señaladas (aniversarios, cumpleaños, navidad)
- Anticípate: escribe en una hoja qué temes de la fecha y qué te sostendrá (dos columnas).
- Prepara un plan mínimo: una caminata, una llamada, un plato sencillo en su honor.
- Deja espacio para no hacer: estar es suficiente.
Si se abre demasiado: anclas y primeros auxilios emocionales
- Frena: manos en el pecho y abdomen; exhala 6–8.
- Mueve: sacude brazos/piernas 30–60 segundos; vuelve a la respiración.
- Enraíza: mira 5 cosas, toca 4, escucha 3, huele 2, saborea 1.
- Contacto: agua, ducha templada, mantita.
- Apoyo: si aparecen ideas de daño o una tristeza que no cede, busca ayuda profesional. Acompañarte también es un ritual.
Qué hacer después del ritual
- Cierra el espacio: apaga la vela, guarda los objetos, ordena la mesa.
- Escribe una línea en la libreta: fecha + qué hiciste + cómo estás ahora.
- Elige si quieres repetir el ritual en una semana o probar otro.
- No te evalúes: aquí no hay notas; hay cuidado.
Mini-FAQ (dudas que suelen aparecer)
¿Y si no siento nada?
A veces el cuerpo tarda en alcanzar lo que la mente propone. No pasa nada: la repetición crea camino.
¿Y si me enfado en medio del ritual?
La rabia protege. Dale asiento. Si te desborda, pausa, respira, camina, retoma otro día.
¿Puedo hacer un ritual sin objetos?
Sí: respirar con intención o caminar con una palabra ya es un ritual.
¿Y si otras personas no lo entienden?
No hace falta que lo entiendan; basta con que tú lo sientas verdadero.
Los rituales no son magia, son mapas. Señalan el lugar donde algo importa. En casa, con una vela, una caja o una canción, puedes decirte que esta historia vale. Que el amor no se acaba; cambia de forma. Si necesitas compañía para encontrar la tuya, en Cangas do Morrazo (y online) puedo estar contigo.

Gracias gracias gracias.
Que manera mas hermosa de ayudarnos a superar una perdida y no culpabinizarnos.
Me gustaria contactar contigo porque necesito alguien que no me diga que ya va a pasar.
Gracias por compartir tu sentir con tanta honestidad.
El duelo necesita ser sentido sin prisas ni juicios. Me alegra que este texto te haya acompañado.